La moda de la antivacunacion: “Conducta criminal”

por Luis Alfonso Gámez

Las autoridades sanitarias están cada vez más preocupadas por la moda de la antivacunación, algunos profesionales de la salud españoles ya piden que se castigue con multas y sanciones penales a los padres que no inmunicen a sus hijos y, en Australia, esos progenitores van a tener que pagar más impuestos.

Es lógico, con su egoísmo e ignorancia están jugando con la salud no sólo de sus vástagos, sino de todos. El aumento de niños no vacunados pone en riesgo la salud de los lactantes, de aquellos pequeños que no pueden ser inmunizados por circunstancias particulares, de quienes nacieron antes de las campañas de vacunación masivas y no pasaron la enfermedad, y de quienes han perdido o tienen debilitadas las defensas ante el virus, como los receptores de trasplantes de médula ósea. Por eso, cuando ayer por la noche me llamó el psicólogo, y miembro del Círculo Escéptico, Pedro Luis Gómez Barrondo para alertarme de que los informativos de ETB 2 estaban haciendo propaganda de la antivacunación, no podía creérmelo. Sin embargo, así fue.

Un reportaje del Teleberri presentó ayer la antivacunación como una alternativa respetable. Dos testimonios fueron el eje de la información: el de una madre irresponsable que no ha vacunado a sus hijos porque “no cree en las vacunas”, y el de, ¡agárrense!, una médico de familia de Osakidetza, Itziar Larrañaga, quien sostiene que no hay que erradicar enfermedades, que con las vacunas “estamos combatiendo con la energía vital del cuerpo, y esto nos lleva a más intoxicación a lo largo de los años y a la enfermedad crónica”. Dice esta facultativa que hay que “entender la enfermedad como un intento de nuestro cuerpo de recuperar salud y no como si fuera una maldición que nos ha caído por mala suerte”. ¿Y cuál fue el contrapunto a tanto disparate? Simplemente, no lo hubo. Sigue leyendo