Pruebas de la confiabilidad de la Biblia

Si analizamos el Nuevo Testamento, el cual fué escrito originalmente en el idioma griego entre 50 y 100 años después de Cristo, aunque no tenemos los escritos originales, presentemente existen algunos 5,000 manuscritos en el griego, con no menos de 25,000 copias. Esto es formidable al considerar que hoy día sólo existen siete manuscritos del filósofo Griego Platón. Igualmente maravilloso es otro hecho; y ese es, que el Nuevo Testamento ha sido virtualmente inalterado, aún existiendo un intérvalo de 1,300 años que separan las escrituras originales de sus copias más antiguas.

Esto ha sido demostrado por eruditos que han comparado los manuscritos más antiguos con los manuscritos escritos siglos después. Recordemos que los acontecimientos en el Nuevo Testamento fueron escritos directamente por testigos presenciales y que de hecho ellos mismos tuvieron contacto cercano con esos acontecimientos.

En cuanto al Antiguo Testamento, con el descrubrimiento de los manuscritos del Mar Muerto, en el año 1946, se encontraron textos que eran 1,000 años más antiguos que cualquier otro manuscrito conocido del Nuevo Testamento. Y cuando se compara con textos más recientes, estas escrituras prueban ser virtualmente idénticas.

Con cada vuelta de la pala del arqueólogo, vemos aún más evidencia de la confiabilidad de las Escrituras.

La Biblia predice con precisión eventos específicos – en detalle – muchos años, y a veces siglos, antes que ocurran. Aproximadamente 2500 profecías aparecen en las páginas de la Biblia, de los cuales unos 2000 ya se han cumplido al pie de la letra – sin errores. (Las restantes 500 aproximadamente están referidas al futuro y podrán verse desplegar con el pasar de los días.)

Para no extendernos demasiado haré referencia a algunas de las profecías de Daniel. Daniel vivió en los años de la deportación de Israel a Babilonia y tuvo varias visiones entre las cuales, en una aparecían cuatro bestias: Un león alado, un oso con un costado más elevado que el otro y tres costillas en sus fauces, un leopardo de 4 cabezas y cuatro alas y una bestia espantosa con diez cuernos y dientes y garras de hierro.

Esa visión, que coincide con un sueño anterior del rey Nabucodonosor, es explicada por un ángel que le dice que esas 4 bestias son 4 imperios que dominarían la tierra de forma inigualable, imponiendo su cultura y su religión allá donde invadieran. Lógicamente, el león alado correspondía a Babilonia (muchas son las imágenes de leones alados en aquel reino), el oso (como dijo Daniel) era Medo-Persia. Es interesante ver que los medos y los persas no tenían una alianza igualitaria, los persas eran más poderosos, por eso el oso es representado con un costado más elevado. Y esas tres costillas en la boca del oso, habían sido tres reinos derribados hasta que Medo-Persia llegó a dominar el mundo conocido. Es cierto que Daniel vivió en el tiempo que Medo-Persia reemplazó a Babilonia, pero el escrito de esa visión es anterior a la invasión.

En cuanto al leopardo con cuatro cabezas y cuatro alas, como podemos imaginar, representa a Grecia.

Grecia tuvo la característica de realizar conquistas muy rápidas, por eso se emplea un leopardo (que es claramente el animal más veloz de los cuatro representados) y por eso tiene 4 alas. Las cuatro cabezas hacen alusión a los cuatro generales entre los cuales se dividió el imperio Griego tras la muerte de Alejandro: Lisímaco, Ptolomeo, Casandro y Seleuco.

La última bestia espantosa es una referencia clara al imperio romano. Sus garras de hierro aplastan y despedazan todo lo que encuentran a su paso, de la misma forma que Roma arrasa con toda infraestructura y levanta sus propios edificios allá donde invade. Esa bestia tiene 10 cuernos, correspondientes a las 10 tribus germánicas que la componen. Y nos dice el texto que 3 de esos cuernos son arrancados y surge un cuerno pequeño que habla blasfemias contra Dios.

Si creemos que esa bestia es Roma, y no puede ser otro imperio… Ese cuerno pequeño corresponde al Papado, que surgió tras eliminar a las 3 tribus arrianas de los hérulos, vándalos y ostrogodos. Pero no se queda ahí la cosa: desde su surgimiento en el año 538 d.C., Daniel profetizó que el poder de ese cuerno pequeño duraría 1260 años. Exácamente, 1260 años después, en 1798, el Papa fue secuestrado por los ejércitos de Napoleón y se le quitó todo su poder y sus posesiones. Es cierto que más tarde le fueron devueltas por Mussolini, pero eso también cumple la profecía de que la herida de muerte sería sanada.

Es interesante resaltar que Daniel, antes de su propia visión sobre las bestias, registra el sueño del rey Babilonio en el que se ve una estátua hecha de varios metales. La cabeza de oro, el pecho de plata, el abdómen de bronce, las piernas de hierro y los pies de hierro y barro cocido. Podríamos resaltar que los metales utilizados en la estátua corresponden «casualmente» con los utilizados mayoritariamente por los imperios ahí representados.

Los escudos y corazas griegos, solían ser de bronce, pero los escudos y armas romanas fueron mayoritariamente de hierro. Así también, los reinos de Babilonia y Persia tenían un comercio basado en el oro y la plata.

Observamos que la estátua de Nabucodonosor, parece tener un quinto reino (los pies), pero que no es más que una extensión del imperio romano, ya que es una mezcla de barro con el hierro ya presente en la estatua. Lo que representa el mundo actual, grandemente influenciado por el catolicismo romano.

Ésta es una de las profecías más evidente y más contundente de la Biblia. Pero hay otras muchas. Éstos son sólo algunos ejemplos más:

1. Algún tiempo antes de 500 a. C., el profeta Daniel proclamó que el Mesías de Israel esperado por tanto tiempo comenzaría su ministerio público 483 años después de emitirse el decreto para la restauración y reconstrucción de Jerusalén (Daniel 9:25-26). Predijo además que el Mesías sería “cortado”, muerto, y que este evento tendría lugar antes de la segunda destrucción de Jerusalén.

2. Aproximadamente en 700 a.C., el profeta Micaías indicó el pequeño pueblo de Belén como el lugar de nacimiento del Mesías de Israel (Micaías 5:2).

3. En el quinto siglo a.C. un profeta llamado Zacarías declaró que el Mesías sería traicionado por el precio de un esclavo – treinta piezas de plata, de acuerdo con la ley judía – y también que este dinero sería utilizado para comprar un lugar de sepultura para los extranjeros pobres de Jerusalén (Zacarías 11:12-13).

4. Unos 400 años antes que fuera inventada la crucifixión, tanto el Rey David de Israel como el profeta Zacarías describieron la muerte del Mesías en palabras que retratan perfectamente ese modo de ejecución. Más aun, dijeron que el cuerpo sería traspasado y que ninguno de sus huesos sería quebrado, en contra del procedimiento acostumbrado en casos de crucifixión (Salmos 22 y 34:20, Zacarías 12:10).

5. El profeta Isaías predijo que un conquistador llamado Ciro destruiría una Babilonia aparentemente inexpugnable y subyugaría a Egipto junto con el resto del mundo conocido. Este mismo hombre, dijo Isaías, decidiría dejar que los exiliados judíos en su territorio fueran liberados sin ningún pago de rescate (Isaías 44:28, 45:1 y 45:13). Isaías hizo esta profecía 150 años que Ciro naciera.

6. El profeta Moisés predijo (con algunos agregados de Jeremías y Jesús) que la antigua nación judía sería conquistada dos veces y que la gente sería llevada como esclavos cada vez, primero por los babilonios (por un período de 70 años) y luego por un cuarto reino mundial (que conocemos como Roma). El segundo conquistador, dijo Moisés, llevaría a los judíos cautivos a Egipto en barcos, vendiéndolos o regalándolos como esclavos a todas partes del mundo. Ambas predicciones se cumplieron con todo detalle, la primera en 607 a.C. y la segunda en 70 d.C. Más aun, el portavoz de Dios dijo que los judíos permanecerían esparcidos por todo el mundo por muchas generaciones, pero sin llegar a asimilarse a las gentes de otras naciones, y que los judíos un día volverían a la tierra de Palestina para restablecer su nación por una segunda vez (Deuteronomio 29, Isaías 11:11-13, Jeremías 25:11, Oseas 3:4-5 y Lucas 21:23-24).

7. Jeremías predijo que, a pesar de su fertilidad y a pesar de su fácil acceso a la provisión de agua, la tierra de Edom (hoy parte de Jordania) se volvería un páramo deshabitado (Jeremías 49:15-20, Ezequiel 25:12-14). Su descripción relata con precisión la historia de esa región actualmente desolada.

8. Josué profetizó que Jericó sería reconstruida por un hombre. También dijo que el hijo mayor del hombre moriría cuando comenzara la reconstrucción y que su hijo menor moriría cuando el trabajo fuera completado (Josué 6:26). Unos cinco siglos más tarde esta profecía encontró su cumplimiento en la vida y la familia de un hombre llamado Hiel (1 Reyes 16:33-34).

La Biblia siempre se encuentra bajo ataque; pero con frecuencia su confiabilidad y exactitud son respondidas a los críticos. Pero si los críticos quieren hacer caso omiso de la Biblia, entonces, también deberían hacer caso omiso de otros escritos antiguos como los de Platón, Aristóteles y Homero. Y esto se debe a que los documentos del Nuevo Testamento están mejor preservados y son más numerosos que cualquier otro escrito antiguo. Debido a que estos son tan numerosos, pueden ser perfectamente cotejados para ver su exactitud y son, en definitivamente, dignos de fiar.

Al presente, existen 5.686 manuscritos Griegos para el Nuevo Testamento. Si fuéramos a comparar el número de manuscritos del Nuevo Testamento con otros escritos antiguos, encontraríamos que los manuscritos del NT fácilmente sobrepasan a los otros en cantidad.

Si los críticos de la Biblia descartan el Nuevo Testamento como información digna de confianza, entonces también deben descartar la confiabilidad de los escritos de Platón, Aristóteles, César, Homero, etc. Más información aquí: http://www.miapic.com/ 

Algunas evidencias arqueológicas:

Arqueólogos israelíes han descubierto en Jerusalén un sello de unos 2.500 años de antigüedad que, según algunos expertos, confirma la teoría de que la Biblia se puede emplear como fuente de documentación histórica. En el sello aparece en caracteres hebreos arcaicos el nombre de la familia Témaj, que de acuerdo con el Libro de Nehemías figuró entre los exiliados que regresaron a Judea.

Con la excepción de los reyes antiguos, resulta poco frecuente hallar pruebas de la existencia de los personajes que aparecen en la Biblia, pero un erudito ha encontrado en el Museo Británico vestigios de un general babilonio citado en un libro del Antiguo Testamento.El experto en la civilización asiria Michael Jursa, ha descubierto una diminuta tablilla de arcilla en la que aparece citado el general babilonio Sarsequim, quien, según la Biblia, tomó parte en el asedio de Jerusalén. “Es muy emocionante y sorprendente” afirmó Jursa, “un hallazgo como éste, en el que se puede reconocer a una persona mencionada en la Biblia que ejecuta un pago diario en un templo de Babilonia y que además menciona la fecha exacta, es algo bastante extraordinario.” (entreCristianos.com / NoticiaCristiana.com)

Arad, Bet-El, Capernaúm, Corazin, Dan, Éfeso, Gaza, Gezer, Hesbón, Hazor, Jericó, Jope, Nínive, Siquem, Susa… Todas éstas son ciudades que confirman la historicidad de la Biblia. Más información aquí: www.miapic.com
Algunos vídeos del arqueólogo Ron Wyatt (Activar CC para subtítulos):


Sigue en partes 2 y 3.

Y por último, recomendar un artículo llamado La Biblia tenía razón.
Que Dios os bendiga.