Los pagos en efectivo superiores a 2.500 euros quedarán prohibidos antes de un mes

Luz verde a la ley contra el fraude fiscal, que limitará el uso de dinero en metálico en las compras y contratos con empresas y profesionales

La nueva ley contra el fraude fiscal prohibirá antes de un mes los pagos en efectivo superiores a 2.500 euros en España. Quien contrate una obra, un servicio o adquiera un bien con un precio superior al citado tendrá que hacerlo mediante tarjeta de crédito, cheque u otro procedimiento análogo, siempre que en la operación intervenga una empresa o un profesional. Es una de las aportaciones de la nueva norma que más puede afectar a la vida cotidiana de los ciudadanos. Está pensada, alega el Gobierno, para poner coto a la economía sumergida y favorecer la recaudación fiscal.

La llamada ley de medidas de lucha contra el fraude fiscal completó ayer su tramitación parlamentaria en el Senado y entrará en vigor el día después de su inminente publicación en el «Boletín Oficial del Estado», explicaron fuentes del Ministerio de Hacienda. Tras ese trámite en el BOE, que se sustanciará en cuestión de días, serán de aplicación inmediata casi todos los preceptos de la ley. Una de las excepciones es el artículo 7, que recoge la limitación de los pagos en metálico. En este caso mediarán 20 días entre la publicación en el BOE y la entrada en vigor, de modo que se da por hecho que esta norma estará vigente antes de finales del mes de noviembre. Los principales rasgos de ese artículo 7 son los que se explican en las siguientes líneas.

– La cuantía. Quedan prohibidos los pagos en metálico con un importe igual o superior a 2.500 euros «siempre que alguna de las partes actúe en calidad de empresario o profesional». Tal redacción significa que están afectadas todas las compras de ese alcance que realice un particular a una empresa (una tienda, por ejemplo) o los servicios contratados con profesionales (un contratista de obras o un abogado, por ejemplo). La limitación alcanza, asimismo, a las operaciones realizadas entre sí por empresas y profesionales.

– Las excepciones. Quedan excluidas de la prohibición las transacciones entre particulares y las de éstos con las entidades bancarias. El límite se eleva además a 15.000 euros para los ciudadanos no residentes. Es una excepción concebida para los turistas extranjeros.

– Las sanciones. Las infracciones que sean detectadas por la Agencia Tributaria serán sancionadas con multas equivalentes al 25% del importe de la operación. Responderán de ella de manera solidaria las dos partes que hayan intervenido.

– La delación. La ley establece que podrá evitar la sanción aquella parte que, en los tres meses siguientes a una operación pagada en efectivo al margen de la ley, lo denuncie ante la Agencia Tributaria e identifique a la otra parte. Se excluye expresamente que la multa sea retirada si la denuncia la hacen simultáneamente los dos implicados.

– Los resguardos. Toda persona que realice un pago superior a 2.500 euros deberá conservar el justificante durante un plazo de cinco años, para acreditar que lo realizó por alguno de los medios distintos al efectivo (tarjeta, cheque, transferencia…). La Agencia Tributaria podrá requerir la presentación de esos resguardos.

España se suma con esta regulación a la lista de países que restringen los pagos en efectivo en un intento de dificultar el uso de dinero «negro» y la economía sumergida. Entre los países europeos, los límites suelen oscilar entre los 1.000 y los 3.000 euros.

http://www.lne.es/economia/2012/10/25/pagos-efectivo-superiores-2500-euros-quedaran-prohibidos-mes/1316878.html

Comentario de alas97 aquí.

Nota dezpierta: Ésta es otra de las medidas por medio de las cuales seremos controlados para que no podamos «comprar ni vender» si no tenemos la marca de la Bestia. Vuelvo a repetir que el Nuevo Orden Mundial se está blindando con tecnología y leyes para dejar caer de golpe, en el momento oportuno, toda la maquinaria dictatorial sobre cada uno de nosotros.

Ahora son 2.500 euros, pero pronto, con la excusa de sanear la economía, será para cualquier tipo de transacción o incluso ocurrirá como está empezando a pasar en Suecia, que desaparecerá el metálico y no será posible comerciar con monedas y billetes sino con tarjetas y otros mecanismos informáticos. También es muy interesante la medida para escabullirnos de la sanción acusando a la otra parte, haciendo de chivatos para la maquinaria estatal.

Nos encontramos en una situación como la que vivieron los alemanes con el muro de Berlín. Los gobiernos están construyendo un gran muro que tiene la supuesta función de protegernos de las amenazas, todavía es posible entrar y salir sin mayor problema. Pero cuando menos lo esperemos, el muro se convertirá en un elemento divisor: o estás dentro o estás fuera. Si el decreto nos pilla dentro tendremos que aceptar las condiciones que nos dicte el Gobierno Mundial (incluidas las leyes morales) o morir de hambre (como ocurrió a los judíos en el sitio de Jerusalén). Si nos pilla fuera del muro seremos tratados como parias sociales, rebeldes que debemos ser marginados y olvidados o incluso perseguidos y masacrados, pero al menos tendremos libertad moral.

Como dijo Jesús a sus discípulos: «Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda),entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa». (Mateo 24:15-18)

La abominación desoladora representa a los ejércitos de Roma, que destruyeron todo rastro cultural y religioso allá por donde pasaron. El Gobierno Mundial orquestado por el sionismo y el romanismo pretenden destruir todo rastro de individualismo y crear una sociedad que abrace el paganismo disfrazado de ecología y ecumenismo.

Todavía es buen tiempo para salir de las ciudades. Oremos y pidamos instrucción a Yahwéh.